Dan en esta obra una visión vivificante de la lectura como instrumento para ampliar nuestra imaginación y nuestras emociones a través del descubrimiento y la exploración de mundos desconocidos. De este punto de vista se desprenden sugerentes orientaciones pedagógicas, basadas en la idea de que la enseñanza de las primeras letras no puede limitarse a proporcionar técnicas para decifrar la escritura, sino que debe también introducir al niño en el mundo fascinante de la palabra escrita