Dios, ser eterno, santo y perfecto, nada hace en el tiempo sino con relación a la eternidad; nada hace en el orden de la naturaleza, que no lo ordene al orden de la gracia; nada hace por el hombre, que no sea para gloriarse en el hombre y por el hombre, atrayéndole a sí, llenándole de su amor y haciéndole participante de su propia felicidad.