La educación contemporánea representa un desafío para los estudiantes universitarios. El propósito de este texto está encaminado a demostrar la necesidad de una pedagogía más humana, donde el diálogo y la horizontalidad en la enseñanza, permitan a cada alumno desarrollar su autonomía y capacidad crítica. El enfoque metodológico se basó en investigaciones bibliográficas, debates grupales y creación de prácticas de enseñanza y aprendizaje. El grupo de interés estuvo conformado por los estudiantes y profesores universitarios. Las reflexiones que se plasman en este documento permiten concebir la enseñanza como una práctica ética y política, basada en la empatía, el respeto y el acompañamiento.