TY - BOOK AU - Martí,José TI - Estados Unidos en la prosa de un inmigrante SN - 978-00-593-34342-8 U1 - 808.883 PY - 2021/// CY - New York, United States PB - Vintage Español KW - CUBA KW - ESTADOS UNIDOS KW - HISTORIA KW - INMIGRANTE KW - LITERATURA EN ESPAÑOL KW - SIGLO XIX KW - 808.883 - Literatura, diarios y apuntes personales, cuadernos de notas, reminiscencias N1 - Incluye índice de nombres y fuentes de los artículos citados N2 - Introducción: José Martí, nuestro hombre en Manhattan. El invierno de la memoria. Crisol de razas. Muchedumbre de leyes. Un bandido entre los poetas. Oradores, filántropos, futbolistas. Presidentes, magnicidas, vaqueros. Pasión política. Vencedores y vencidos. Nuevas ideas para un pueblo nuevo. El idioma de lo moderno. Selección de textos de la Sección Constante, 1881-1882; Los quince años de destierro que José Martí pasó en Estados Unidos le proporcionaron una perspectiva que abarca tanto el norte como el sur del hemisferio, una visión reflejada en su ensayo “Nuestra América”. La selección de textos de este volumen imprime a “lo nuestro” martiano, un giro contemporáneo que incluye a la comunidad hispanoamericana en los Estados Unidos, personificada en Martí durante un período migratorio —la segunda mitad del siglo XIX— frecuentemente ignorado.José Martí: Estados Unidos en la prosa de un inmigrante recoge textos de las ´Escenas Norteamericanas´, despachos escritos por José Martí para los diarios La Opinión Nacional, de Caracas, La Nación, de Buenos Aires y La Pluma, de Bogotá, entre 1881 y 1886. Incluye también sesenta y cinco fragmentos de La Sección Constante, su columna diaria de variedades para La Opinión Nacional, entre 1881 y 1882.“Tanto en las piezas mayores como en las mínimas,vemos a un Martí que aprende al mismo tiempo que instruye, que no solo enseña a pensar bien, sino a vivir una vida de autorrealización. Ese doble propósito, expresado en una de sus frases más célebres, sirve de estímulo a la lectura de Martí en nuestro siglo: ´Ser culto es el único modo de ser libre´. Del prólogo de Néstor Díaz de Villegas ER -