Los dos capítulos corresponden a la biografía Dolores Veintimilla, asesinada. En las páginas se persigue el único afán de verdad y de sacrificio de explorador del autor por selvas, abismos, atmósfera e infierno. No existe maldad alguna en las frases sino, en última instancia, un digestivo propósito de evacuar una sonrisa, a ras de suelo de humildad.