El poder presidencial y los presidentes modernos, políticas de liderazgo de Roosevelt a Reagan
Material type:
TextLanguage: Spanish Publisher: Buenos Aires : Grupo Editor Latinoamericano, 1993Edition: 1a. edDescription: 394 páginas; ImpresoContent type: - texto
- no mediado
- volumen
- 950-694--280-8
- 352.23 N496
| Item type | Current library | Shelving location | Call number | Status | Barcode | |
|---|---|---|---|---|---|---|
| Libro | Biblioteca Hernán Malo González | Biblioteca Central Bloque B | 352.23 N496 BG17667 (Browse shelf(Opens below)) | Available | BG17667 |
El poder presidencial: Líder o empleado?, Tres casos de autoridad, El poder de persuadir, Reputación profesional, Prestigio público, Dos casos de opción, Los hombres en la función presidencial, Aproximándonos a los años sesenta. Reflexiones posteriores: Evaluando a un presidente, Revaluando el poder, Los azares de la transición, Una cuestión de detalles, Dos casos de autoayuda.
Analiza las características que conforman la personalidad política de los últimos presidentes norteamericanos. El autor apunta no a la función, sino a la persona, definiendo el poder como un modo eficaz de acción directa del presidente en las decisiones de gobierno. Así al comparar a Eisenhower y Truman con Roosevelt, comprueba que la influencia personal eficaz resulta bastante riesgosa -´difícil de consolidad, fácil de disipar, pocas veces segura´-, y concluye con el ejemplo de Reagan, quien, según Neustadt, la tuvo en su momento, aunque de ninguna manera la misma se manifestó en forma constante y en todo lugar. La ´debilidad presidencial´ es, entonces, el tema subyacente de este libro. Debilidad en el sentido de una gran brecha entre lo que se espera de un hombre y la capacidad segura de realizarlo: se despiertan expectativas y se incrementan las tareas de gobierno, en tanto las perspectivas de apoyo sostenido tienden a empeorar a medida que las alianzas externas se debilitan y los acuerdos políticos se desvanecen.Para Neustadt, la búsqueda de poder presidencial, entendida correctamente, es decir, condicionada por la Constitución, debe servir a propósitos más amplios que la mera satisfacción personal del presidente. En este marco, es buena para el país, pues cuando un presidente mejora su influencia futura dentro del sistema, contribuye a energizar todo el proceso, aumentando también la perspectiva de que las políticas que elija resulten viables. Además, concluye, ´el presidente tiene que usar toda la influencia posible en el Congreso, en las gestiones operativas, en los medios de comunicación, y también con los intereses privados, los aliados extranjeros y la opinión pública. Comparado con todas las oposiciones que enfrenta, hasta un presidente fuerte es débil´.
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