Prado vivo, El

Prado vivo, El - 200 páginas Impreso

Contenido: El Paseo del Prado se caracterizaba por sus huertas, sus frondosos árboles y un notable números de arroyos. En aquel entonces, los madrileños salían ya extramuros a gozar de este paraje, cuando no a atravesarlo camino de su venerado dedicado a la Virgen de Atocha o bien hacia la iglesia de los Jerónimos. La devoción hacia Nuestra Señora de Atocha, una de las de mayor solera de la villa, está plagada de connotaciones legendarias en torno a la pequeña ermita. El santuario de Atocha, que posteriormente sería iglesia y más tarde basílica predilecta de los reyes para muchos de sus actos solemnes

978-84-87317-12-5


708 - Galerías, museos, colecciones privadas de las bellas artes y artes decorativas
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708 / M9865

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